lunes, 15 de octubre de 2018

El cártel, una modalidad de trabajo dentro del psicoanálisis

Me ha parecido interesante incluir aquí la dinámica de trabajo de un cártel psicoanalítico. Haciéndolo después de presentar el texto que dio como resultado y que se incluye en la anterior entrada, sobre la neurosis obsesiva. Espero que sea de su interés.


Notas sobre el Cártel y su dinámica:


  
La primera cuestión fue dilucidar cómo trabajar, en la que estaba incluida por qué trabajar y que trajo consigo en qué trabajar.
             
Casi sin haber contestado a la primera, cómo trabajar, surgió de inmediato la segunda, aunque parecía que al principio nadie se la había planteado.

Parecíamos compartir la idea de que el trabajo es ineludible y que, si se está entregado a la práctica del psicoanálisis, tampoco se debe descuidar la teoría. Así que la asistencia a conferencias, seminarios, jornadas, se daba por hecho, pero quizá lo novedoso estaba en que pretendíamos participar en un Cártel, que, por decirlo así, era la única cosa que, dentro de las posibilidades de trabajo, nos quedaba por hacer.
             
 En ese momento, se revisó el fascículo de psicoanálisis en el que, entre otros, se publicaba un artículo de J. A. Miller: Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada (Lógica del cártel) (11/12/1986)

   Lo más destacable de nuestras preguntas sobre el asunto giró en torno a la dinámica del Cártel, el lugar o la función del más uno. No es el lugar del Sujeto Supuesto al Saber.

 Dice Miller en su artículo que la función del más uno es hacer agujeros en las cabezas. Parece querer decir que el más uno tiene que suscitar aquellas cuestiones que puedan plantearse como dudosas como enigmáticas, como interrogantes, y colocarlas encima de la mesa para que, en la medida de lo posible sean resueltas a través de la realización del propio trabajo. Pero la elección del tema no era tampoco una de sus funciones, por eso en un momento inicial del trabajo el resto de los integrantes del Cártel nos reunimos en un aparte para decidir sobre el asunto.

 La palabra Cártel sugiere cosas, Tuvimos en cuenta etimologías, no solo de esta palabra sino de muchas otras, que suscitaban discursos y asociaciones. La palabra sugirió “trust” (vocablo inglés) que significa confiar; pacto de no-agresión; elaboración. 

 Repaso al Seminario XVII de Lacan El Reverso del Psicoanálisis en el que se habla de los Cuatro Discursos, porque Miller en su artículo sobre el Cártel, ya mencionado, alude a los Cuatro Discursos para ubicar las cuatro circunstancias que, se dan en la situación del Cártel: Provocación, elaboración, evocación y producción.
             
También se trataba de saber qué hacer con lo producido una vez que lo estuviera y, además, de qué tipo tenía que ser el producto. El producto tendría que ser un texto, un texto elaborado por cada uno de los componentes, que recogiese lo aprendido, lo sabido, lo averiguado, sobre el tema en cuestión a lo largo de todo el trabajo del Cártel; sobre qué hacer con el producto, en el artículo de Miller también se dice que hay que ponerlo “a cielo abierto”. Se aclaró el concepto y se dijo que quería decir que el texto se leería en uno de los seminarios de la tarde.
             
Hubo dudas sobre otros aspectos que fueron convenientemente aclaradas, por ejemplo, si había que aportar algo a la teoría psicoanalítica, se dijo que no, que bastaba con ordenar algunas ideas sobre lo que sabía Freud y lo que sabía Lacan. Una última duda al respecto de si iba a ser el propio Cártel el objeto de nuestro estudio o el tema debía ser otro, y lo estudiado hasta el momento era sólo con el único objeto de conocer la dinámica de funcionamiento. La cuestión era la segunda, puesto que el objeto de este Cártel es la Clínica de la Neurosis Obsesiva, aunque la duda tenía su fundamento porque existen o han existido Cárteles cuyo objeto de estudio es el propio Cártel, no nos pareció de mucho interés hacer un Cártel sobre el Cártel.



 Se acordó que el resto de los componentes del Cártel, a parte del más uno, nos reuniéramos para elegir el tema sobre el que íbamos a concentrar los esfuerzos de nuestro trabajo. En esto no hubo demasiadas discrepancias, en poco tiempo estuvimos de acuerdo en elegir tema la Clínica de la Neurosis Obsesiva. Nos parecía que la Neurosis Obsesiva tenía un abordaje terapéutico difícil y nos interesaba aproximarnos de la mejor manera posible.

 También hay que añadir que el concepto de neurosis que manejamos hoy en día no es el mismo que manejaba Freud. Al menos en sus primeros tiempos, un neurótico era un enfermo, existiendo también una categoría de sujetos “normales”. Nosotros decimos que somos neuróticos, parece que a partir de Lacan, para distinguir la neurosis de la psicosis, es decir que también hay sujetos psicóticos, pero la categoría de normal quedaría hoy identificada a los sujetos que no sufren de su neurosis, o más bien cae en desuso desde el punto de vista del psicoanálisis, porque en el discurso psicológico, el universitario, si tendría cabida esta categoría de lo “normal” como término contrapuesto a lo “patológico” estos términos, que como sabéis,  se toman del modelo médico. La perversión quedaría como una entidad clínica aparte de la que se sabe poco, y la fobia como esa especie de plataforma giratoria entre histeria y obsesión.

Fernando Reyes

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