jueves, 4 de octubre de 2018

Libertad de pensamiento

Libertad de pensamiento:
La expresión "libertad de pensamiento" ha palidecido hoy hasta la trivialidad. En época de Schiller todavía no era nada usual; en el ámbito de la lengua alemana utilizó su contenido conceptual por primera vez Herder, influido por la ilustración inglesa y francesa. Pero fue Schiller quien, a través de la figura del marqués de Poza, dio a esa expresión una significación rica y la convirtió en un programa de acción. Libertad de pensamiento significa: uso libre de la razón individual en materia de religión, moral, Estado y ciencia, o sea, en todos los asuntos importantes de la vida. Se pensaba entonces en una razón cuyo germen figura en todo individuo y puede desarrollarse en él mediante una educación adecuada. En este sentido la libertad de pensamiento no es otra cosa que la autodeterminación de la persona mediante la propia razón.
Con la libertad de pensamiento así entendida se exigía más de lo que un monarca ilustrado como Federico II estaba dispuesto a dar. Son conocidas las palabras de Federico: "Razonad como queráis, pero obedeced". Frente a esto la "libertad de pensamiento" exige no sólo el razonamiento libre, sino también la autodeterminación práctica por motivos racionales. Así como el artista determina su obra y realiza su fin en ella, de igual manera cada individuo ha de realizarse a sí mismo y encontrar su fin en la figura que él da a su vida. Cada uno, tan pronto como madura en él la razón, ha de obedecerse únicamente a sí mismo, y sólo obedecerá al mandato extraño cuando éste coincida con la voz de la propia razón.

Extraído de: Schiller o la invención del idealismo alemán. Rüdiger Safranski. Tusquet Editores, Barcelona, 2006. Págs. 246,247.

Fernando Reyes

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